sábado, 12 de febrero de 2011

Romance de la Evaluación


Un compañero de trabajo me ha dado a conocer este texto. No es que este tipo de rimas sean mucho de mi agrado, pero aparte de la broma literaria, el caso es que toda persona que haya estado alguna vez en alguna evaluación de la ESO podrá dar testimonio de que la escena que se representa aquí es totalmente verídica.


Y aprovecho para decir, una vez más, que en vez de a la orientadora -y demás fauna pedagógica-, a quien echo la culpa de este desastre es a nosotros, los profesores, que sí nos damos cuenta de que algo no funciona y sin embargo dejamos hacer.

La sesión de evaluación
dispuesta a empezar estaba
el tutor que era de Lengua,
dijo que todos callaran
y pidió a la Orientadora
que, por favor, se sentara.

La Orientadora, psicóloga,
tiene en propiedad su plaza
desde que la LOGSE impera
en los Centros de Enseñanza.
Sabe al dedillo la Ley,
habla la jerga bárbara
de los psicopedagogos
y de la fauna logsiana.

Comienza la evaluación,
las notas así se cantan:
Iván Peláez Borrego.
Con este mozo, ¿qué pasa?
A éste le quedan seis.
Titulación denegada.

Pero habló la Orientadora,
y de esta manera hablaba:

“No nos permite la LOGSE
hacer tan gran canallada
si algún alumno o alumna
no superase algún área
siendo con insuficiente
evaluado o evaluada
debe discutirse aquí
si es persona preparada
si domina las destrezas
los objetivos de etapa
si se ajustan los diseños
si se dan las circunstancias
si se hizo adaptación
al chaval o a la chavala
si de los procedimientos
se llevó relación clara
y si de las actitudes
quedó notoria constancia.
¿Detectáronse a tiempo
todas esas problemáticas?
¿Se hicieron formularios,
programaciones de aula?
¿Motivósele al efecto con
estrategia adecuada?
¿Hizose por el tutor
en la clase un sociograma?”

Muchos de los profesores
se miran, piensan y callan.
Hizose largo silencio,
ni una mosca se escuchaba.
Y luego el de Historia habló.
Bien oiréis lo que hablaba:
“¡Pero si este mozalbete
las más de las veces falta.
Y cuando viene, molesta,
grita, juega, se levanta;
no atiende al profesor,
ni estudia ni trabaja;
no se está quieto un momento,
de los profesores pasa,
es deslenguado soez,
torpe, necio y tarambana.
¿Cómo darle el mismo título
que al que se aplica y se afana
y saca muy buenas notas
y cumple normas y pautas?
Sería inicua injusticia,
sería indecente práctica,
sería de los calzones
hacerse la gran bajada.”

Los profesores se miran
y, con voz amortiguada,
se comentan a la oreja
las cosas que allí se tratan.
Los más parecen de acuerdo,
otros niegan y rechazan.

“¡Como podéis decir eso!”
Y la Orientadora exclama:
“¡No queréis tener en cuenta
la normativa aprobada!
¿Te has leído el plan de Centro?
¿Has repasado las páginas
de los valiosos Diseños
Curriculares de Etapa?
¿Practicas la evaluación
continua y bien adaptada?
¿No aplicas en tu clase
la enseñanza igualitaria?
Si el muchacho no te atiende,
será porque usas la práctica
de la lección magistral,
que es retrógrada y nefasta.
Debes dar motivación
y educación y enseñanza,
descender de la tarima,
que es plataforma tiránica;
debes ser más solidario
con chavales y chavalas,
darles menos contenidos
que no hacen mucha falta
y mirar sus intereses,
captar bien su idiosincrasia
y educar en valores
de sociedad democrática;
ser más tolerante y lúdico,
ser con ellos camaradas
y mostrarte comprensivo
en cada unidad didáctica.”

“Pero, aprobando a éste,
¿quién el título no alcanza?
Veremos el próximo curso
cómo vienen a las aulas
y cursar Bachillerato
así, por toda la jeta
un montón de analfabetos,
inútiles, vagos y caras.
Mozalbetes ignorantes
e iletradas muchachas
que no hacen ni la O
con un canuto de caña.”

Subieron las discusiones
arreciaron las palabras
se esgrimieron circulares
leyes, fueros y ordenanzas.
Hablose allí de principios,
de posturas reaccionarias
de los derechos humanos
y falta de democracia.
De lo divino y lo humano
todo el mundo allí hablaba.
Llevaban así tres horas
y el personal se cansaba,
hasta que un profesor dijo:

“A ver cuántas le quedaban
al mozo que, por el titulo,
la disputa originara.”
“Quedábanle seis”, responden.
“Pues yo, que doy Matemáticas,
que las tiene muy suspensas,
ahora están aprobadas
y solo cinco le quedan.”
Y la de Francés que estaba
mohina y entristecida,
a punto de echar las lágrimas,
dijo con voz melancólica,
mortecina y apagada:
“Ponle aprobado en Francés.”
“Que apruebe también la Plástica.”
(Sonó la voz del artista,
que tenia enormes ganas
de acabar las discusiones
e irse a pintar a casa).
“Pues yo, para no ser menos,
le apruebo Cultura Clásica.”

Y aprueba que te aprueba,
el typex se chorreaba,
sumergiendo los suspensos
bajo una patina blanca.

El tutor, los suficientes
prestamente rotulaba:
“Iván Peláez Borrego:
¡Quédanle dos, luego pasa!”


...hasta los cojones...

miércoles, 19 de enero de 2011

¿Qué hijos le vamos a dejar a este mundo?


De un artículo de Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933), enviado por un compañero de trabajo a mi correo electrónico.

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"En muchas de mis conferencias se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"

Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "¡¿y a mí, qué me importa?!"

Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:


1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.


¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!


Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.


Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:

que sepan distinguir el bien del mal,
que no digan que todo vale,
que piensen en los demás,
que sean generosos. . . .

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres.

Ya sé que todos tienen mucho trabajo,
que las cosas ya no son como antes,
que el padre y la madre llegan cansados a casa,
que mientras llegan, los hijos ven la tele basura,
que lo de la libertad es lo que se lleva,

que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.

Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P. D .
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles".

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Y hasta aquí, el extracto del artículo de Abadía.

...hasta los cojones...

Enseñanzas pedagógicas: Recurrir al diálogo en vez de a la autoridad



Esto es lo que pasaría si alguno de esos teóricos de la educación que no han salido en su vida de un despacho se encontrase con la realidad de un aula, tras haberse estudiado todas las programaciones y unidades didácticas del mundo, y haber asimilado todas las enseñanzas de la pedagogía moderna sobre "pactar con los alumnos", "aprender a escuchar", "recurrir al diálogo en vez de a la autoridad", etc.

(como siempre, muchas gracias a los compañeros que me envían todo este material).

...hasta los cojones...

sábado, 27 de noviembre de 2010

"La tarea de educar", en la revista "Mercurio"


Después de unas cuantas semanas, escribo de nuevo en el blog para recomendar varios artículos del número 125 de la revista gratuita Mercurio, dedicado a “La tarea de educar” (gracias a mi compañero del Seminario de Lengua Castellana, por dármela a conocer y pasarme un ejemplar).

Especialmente interesantes me parecen los de Antonio Muñoz Molina y Ricardo Moreno Castillo.

Como la revista puede consultarse en la red -también se puede descargar en pdf-, dejo primero los enlaces a la revista y a esos dos artículos:

http://www.revistamercurio.es/

http://www.revistamercurio.es/index.php/revistas/549-08una-cuestion-de-clase

http://www.revistamercurio.es/index.php/revistas/553-16alumnos-sumisos-y-profesores-autoritarios

Destaco del primero de ellos, el de Muñoz Molina, titulado “Una cuestión de clase”, dos ideas:

1-La insumisión frente a la “jerga opaca –de los pedagogos- que oculta su perfecto vacío detrás de un simulacro de especialización técnica”.

Como dice Muñoz Molina:

“lo primero que hace falta es una operación radical de limpieza: negarnos a usar cualquier palabra o expresión que hayan sido inventadas o manejadas por ellos; llamar al pan pan, al vino vino, eludir acrónimos y siglas, porque de otro modo el lenguaje seguirá cautivo de la niebla mental en que lo han sumido los llamados pedagogos o expertos en pedagogía”.

Yo, desde luego, lo voy a hacer...

2-En segundo lugar lo que me parece la mejor idea del artículo:

“Pero quizás los charlatanes más insidiosos son los que nos quieren convencer de que somos los que parece que somos por nacimiento, y de que sin necesidad de hacer nada, de esforzarnos en nada, tan sólo desplegando nuestros caprichos o nuestras inclinaciones, nos podremos “realizar”.

El charlatán más peligroso, en estos tiempos, es el que te dice, como aseguran casi todos los anuncios, que “tú” eres el centro del mundo, que sólo tienes que pedir por esa boca para alcanzar lo que deseas, que lo que no es divertido no puede ser interesante, que eres –otra palabra de moda– “especial”.

En este punto, a la caterva de los políticos y los pedagogos se une una tercera clase de estafadores: los publicitarios, los así llamados “creativos”.

Me gusta fijarme en los anuncios, y en los últimos años se ha impuesto en ellos la moda de
halagar a un “tú” que al parecer ejerce su risueña soberanía sin más esfuerzo que abrir una cierta cuenta, comprarse cierto tipo de móvil, hacer turismo en determinada autonomía, etc. “Tú eres el protagonista”, “Bienvenido al universo tú”, “Andalucía te quiere”, “Madrid está loca por ti”.

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Por su parte Moreno Castillo sigue en su tarea de aclarar malentendidos, falacias y otros desmanes que campan a sus anchas en las cabezas de muchos de los implicados directamente en este asunto de la educación (tipo “la autoridad hay que ganársela” y otras estupideces semejantes).

...hasta los cojones...

sábado, 25 de septiembre de 2010

Consecuencias de las absurdas leyes educativas: hagan lo que hagan, los alumnos seguirán escolarizados


Dispongo, en orden cronológico, varios artículos de La Voz de Galicia sobre el mismo suceso, siendo de hoy el último de ellos:


16-09-2010: Detenidos cinco chicos por robar y quemar el colegio público de Cea

http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2010/09/16/0003_8728411.htm

17-09-2010: El colegio de Cea expulsará a los alumnos que quemaron el centro

http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2010/09/17/0003_8730035.htm

25-09-2010: Los alumnos que quemaron el colegio de Cea acuden a clase con normalidad

http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2010/09/25/0003_8745174.htm

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Me gustaría saber si hay alguna otra profesión en la que ocurran este tipo de despropósitos.

...hasta los cojones...

viernes, 27 de agosto de 2010

Dejad que los niños puedan "comportarse como niños"

El otro día leí este interesante texto de opinión de Javier Cuervo:

http://www.diariodeibiza.es/opinion/2010/08/19/chiton-aleman/427812.html

cuya parte final dice así:

"Pero el español adulto, especialmente la subespecie maleducada, suele estar dando voces a otro adulto y sólo acalla a su hijo de madrugada, por semana y si él quiere dormir.

El resto del tiempo defenderá sus aullidos como un derecho humano, como libertad de expresión...

Este verano la empleada de un ferry le pidió a una madre española que contuviera un poco a sus hijos y ella, a voces, reclamaba que la nave careciera de guardería donde pudieran «comportarse como niños».

Niños de otros países contemplaron la escena sentados en silencio junto a sus padres
."


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Je, je... me encanta ese final... y además me recuerda una escena que viví en el instituto este pasado curso escolar:

Me estaba quejando en la sala de profesores de que para llegar a la puerta de mi aula tenía que pasar cada día por un pasillo abarrotado de niños chillando, empujándose, tirándose cosas, peleándose, etc., cuando una compañera de trabajo quiso zanjar el asunto con: "es que si los niños no chillan, no se empujan, no se pelean, etc., entonces no son niños"...


...hasta los cojones (como siempre, de nosotros, los adultos)...

lunes, 23 de agosto de 2010

"No imponer las normas, sino negociarlas"

De un artículo aparecido hace unos días en el diario El País:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/pegan/propios/hijos/elpepisoc/20100818elpepisoc_1/Tes

"Una educación liberal demasiado permisiva, en la que los roles y la jerarquía se han borrado, es el lugar ideal para que emerjan este tipo de comportamientos.

Roberto Pereira y Lorena Bertino, de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar, apuntan a que suele ocurrir en familias donde la relación entre padres e hijos está en pie de igualdad, donde las normas no se imponen sino que se negocian".


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Pero vamos a ver, criaturas, si ya algunos de vosotros- que habitáis los siniestros parajes de las escuelas de pedagogía, terapia familiar, psicología, etc.- os habéis dado cuenta de este tipo de evidencias:


-¿por qué en el terreno de la enseñanza tenemos que seguir asistiendo a cursillos en los que se nos persuade a negociar las normas con los alumnos -y el programa, y los horarios, y...-, en vez de imponerlas?

-¿por qué tenemos que seguir asistiendo al desmantelamiento de toda jerarquía y roles funcionales en los centros educativos?

-¿por qué tenemos que aceptar vuestras delirantes ideas sobre las bondades de una relación entre profesores y alumnos “en pie de igualdad”?

...hasta los cojones...