miércoles, 19 de enero de 2011

¿Qué hijos le vamos a dejar a este mundo?


De un artículo de Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933), enviado por un compañero de trabajo a mi correo electrónico.

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"En muchas de mis conferencias se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"

Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "¡¿y a mí, qué me importa?!"

Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:


1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.


¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!


Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.


Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:

que sepan distinguir el bien del mal,
que no digan que todo vale,
que piensen en los demás,
que sean generosos. . . .

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres.

Ya sé que todos tienen mucho trabajo,
que las cosas ya no son como antes,
que el padre y la madre llegan cansados a casa,
que mientras llegan, los hijos ven la tele basura,
que lo de la libertad es lo que se lleva,

que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.

Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P. D .
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles".

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Y hasta aquí, el extracto del artículo de Abadía.

...hasta los cojones...

Enseñanzas pedagógicas: Recurrir al diálogo en vez de a la autoridad



Esto es lo que pasaría si alguno de esos teóricos de la educación que no han salido en su vida de un despacho se encontrase con la realidad de un aula, tras haberse estudiado todas las programaciones y unidades didácticas del mundo, y haber asimilado todas las enseñanzas de la pedagogía moderna sobre "pactar con los alumnos", "aprender a escuchar", "recurrir al diálogo en vez de a la autoridad", etc.

(como siempre, muchas gracias a los compañeros que me envían todo este material).

...hasta los cojones...

sábado, 27 de noviembre de 2010

"La tarea de educar", en la revista "Mercurio"


Después de unas cuantas semanas, escribo de nuevo en el blog para recomendar varios artículos del número 125 de la revista gratuita Mercurio, dedicado a “La tarea de educar” (gracias a mi compañero del Seminario de Lengua Castellana, por dármela a conocer y pasarme un ejemplar).

Especialmente interesantes me parecen los de Antonio Muñoz Molina y Ricardo Moreno Castillo.

Como la revista puede consultarse en la red -también se puede descargar en pdf-, dejo primero los enlaces a la revista y a esos dos artículos:

http://www.revistamercurio.es/

http://www.revistamercurio.es/index.php/revistas/549-08una-cuestion-de-clase

http://www.revistamercurio.es/index.php/revistas/553-16alumnos-sumisos-y-profesores-autoritarios

Destaco del primero de ellos, el de Muñoz Molina, titulado “Una cuestión de clase”, dos ideas:

1-La insumisión frente a la “jerga opaca –de los pedagogos- que oculta su perfecto vacío detrás de un simulacro de especialización técnica”.

Como dice Muñoz Molina:

“lo primero que hace falta es una operación radical de limpieza: negarnos a usar cualquier palabra o expresión que hayan sido inventadas o manejadas por ellos; llamar al pan pan, al vino vino, eludir acrónimos y siglas, porque de otro modo el lenguaje seguirá cautivo de la niebla mental en que lo han sumido los llamados pedagogos o expertos en pedagogía”.

Yo, desde luego, lo voy a hacer...

2-En segundo lugar lo que me parece la mejor idea del artículo:

“Pero quizás los charlatanes más insidiosos son los que nos quieren convencer de que somos los que parece que somos por nacimiento, y de que sin necesidad de hacer nada, de esforzarnos en nada, tan sólo desplegando nuestros caprichos o nuestras inclinaciones, nos podremos “realizar”.

El charlatán más peligroso, en estos tiempos, es el que te dice, como aseguran casi todos los anuncios, que “tú” eres el centro del mundo, que sólo tienes que pedir por esa boca para alcanzar lo que deseas, que lo que no es divertido no puede ser interesante, que eres –otra palabra de moda– “especial”.

En este punto, a la caterva de los políticos y los pedagogos se une una tercera clase de estafadores: los publicitarios, los así llamados “creativos”.

Me gusta fijarme en los anuncios, y en los últimos años se ha impuesto en ellos la moda de
halagar a un “tú” que al parecer ejerce su risueña soberanía sin más esfuerzo que abrir una cierta cuenta, comprarse cierto tipo de móvil, hacer turismo en determinada autonomía, etc. “Tú eres el protagonista”, “Bienvenido al universo tú”, “Andalucía te quiere”, “Madrid está loca por ti”.

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Por su parte Moreno Castillo sigue en su tarea de aclarar malentendidos, falacias y otros desmanes que campan a sus anchas en las cabezas de muchos de los implicados directamente en este asunto de la educación (tipo “la autoridad hay que ganársela” y otras estupideces semejantes).

...hasta los cojones...

sábado, 25 de septiembre de 2010

Consecuencias de las absurdas leyes educativas: hagan lo que hagan, los alumnos seguirán escolarizados


Dispongo, en orden cronológico, varios artículos de La Voz de Galicia sobre el mismo suceso, siendo de hoy el último de ellos:


16-09-2010: Detenidos cinco chicos por robar y quemar el colegio público de Cea

http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2010/09/16/0003_8728411.htm

17-09-2010: El colegio de Cea expulsará a los alumnos que quemaron el centro

http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2010/09/17/0003_8730035.htm

25-09-2010: Los alumnos que quemaron el colegio de Cea acuden a clase con normalidad

http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2010/09/25/0003_8745174.htm

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Me gustaría saber si hay alguna otra profesión en la que ocurran este tipo de despropósitos.

...hasta los cojones...

viernes, 27 de agosto de 2010

Dejad que los niños puedan "comportarse como niños"

El otro día leí este interesante texto de opinión de Javier Cuervo:

http://www.diariodeibiza.es/opinion/2010/08/19/chiton-aleman/427812.html

cuya parte final dice así:

"Pero el español adulto, especialmente la subespecie maleducada, suele estar dando voces a otro adulto y sólo acalla a su hijo de madrugada, por semana y si él quiere dormir.

El resto del tiempo defenderá sus aullidos como un derecho humano, como libertad de expresión...

Este verano la empleada de un ferry le pidió a una madre española que contuviera un poco a sus hijos y ella, a voces, reclamaba que la nave careciera de guardería donde pudieran «comportarse como niños».

Niños de otros países contemplaron la escena sentados en silencio junto a sus padres
."


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Je, je... me encanta ese final... y además me recuerda una escena que viví en el instituto este pasado curso escolar:

Me estaba quejando en la sala de profesores de que para llegar a la puerta de mi aula tenía que pasar cada día por un pasillo abarrotado de niños chillando, empujándose, tirándose cosas, peleándose, etc., cuando una compañera de trabajo quiso zanjar el asunto con: "es que si los niños no chillan, no se empujan, no se pelean, etc., entonces no son niños"...


...hasta los cojones (como siempre, de nosotros, los adultos)...

lunes, 23 de agosto de 2010

"No imponer las normas, sino negociarlas"

De un artículo aparecido hace unos días en el diario El País:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/pegan/propios/hijos/elpepisoc/20100818elpepisoc_1/Tes

"Una educación liberal demasiado permisiva, en la que los roles y la jerarquía se han borrado, es el lugar ideal para que emerjan este tipo de comportamientos.

Roberto Pereira y Lorena Bertino, de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar, apuntan a que suele ocurrir en familias donde la relación entre padres e hijos está en pie de igualdad, donde las normas no se imponen sino que se negocian".


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Pero vamos a ver, criaturas, si ya algunos de vosotros- que habitáis los siniestros parajes de las escuelas de pedagogía, terapia familiar, psicología, etc.- os habéis dado cuenta de este tipo de evidencias:


-¿por qué en el terreno de la enseñanza tenemos que seguir asistiendo a cursillos en los que se nos persuade a negociar las normas con los alumnos -y el programa, y los horarios, y...-, en vez de imponerlas?

-¿por qué tenemos que seguir asistiendo al desmantelamiento de toda jerarquía y roles funcionales en los centros educativos?

-¿por qué tenemos que aceptar vuestras delirantes ideas sobre las bondades de una relación entre profesores y alumnos “en pie de igualdad”?

...hasta los cojones...

miércoles, 30 de junio de 2010

"El raro del instituto". Los profes colegas se sienten el centro de todas las miradas.


Lo que nos faltaba: los profes colegas, que -pobrecitos- se sienten "raros", ahora nos utilizan a los "normales" como soporte de sus fantasías megalómanas.

Acabo de leer este artículo aparecido en el diario El País el 12 de Mayo de 2005:


http://www.elpais.com/articulo/educacion/raro/instituto/elpepusocedu/20080512elpepiedu_1/Tes

La idea general puede resumirse en el último párrafo:

"Francisco Caballero, profesor de matemáticas, afirma que cuando entra en la cafetería de su instituto de Toledo, suele haber dos compañeros que lo señalan con un codazo.

Es otro raro sin pelos en la lengua que defiende que instruir no es lo mismo que enseñar y denuncia "la falta de implicación del profesorado".

Se conecta con los padres a través del messenger, se jacta de estar cerca de sus alumnos
.

Y cree que dar matemáticas de la manera tradicional "aburre a las ovejas": él las enseña aprovechando un terremoto o cualquier otro tema de actualidad".


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De hecho yo acabo de leer este párrafo una vez más, y creo que me estoy emocionando… ay no, son arcadas.


Vuelvo a poner aquí el vídeo de David Brent, aunque con una pequeña "adecuación" en los subtítulos:





...hasta los cojones...