domingo, 20 de mayo de 2012
Carta de una docente
Hoy una compañera me ha enviado esto. Creo que merece la pena leerlo.
"DERECHOS, QUE NO PRIVILEGIOS
Según el Diccionario de uso del español de María Moliner, privilegio es la excepción de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una persona por una circunstancia propia o por concesión de un superior. Por el contrario derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa porque es justa.
Soy funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de educación secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios.
El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo. Está regulado por un convenio en el que participan y firman todas las partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no cabe el fraude ni la picaresca. Mis ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el estado, y no en paraísos fiscales.
Me levanto todas las mañanas a las seis y media para ir a trabajar. Cuando regreso estoy cansada, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador. Diariamente doy cuenta de mi trabajo primero a mis alumnos y por supuesto a sus padres, luego a mi director y si es preciso al inspector de mi zona, porque yo sí tengo jefes.
Obtuve mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo “enchufismos” de ninguna clase.
Si tengo que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la comida, yo no cobro dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta los bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de mis alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de lectura que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden, gratuitamente las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración.
No, yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un mes de vacaciones más que el resto de mortales. Pero durante el curso escolar trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo en domingo es porque lo he hecho en sábado. Si cuentan todos estos días, verán que suman más de 31, que son los que tiene el mes de Julio. Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les dedico las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia.
No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí, me siento privilegiada porque considero que mi trabajo es muy importante y valioso y realizo un servicio social. Me siento privilegiada cuando veo crecer y madurar a mis alumnos, los veo superar sus dificultades y aprender, y yo estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito.
Me siento privilegiada cuando mis alumnos me saludan por la calle, casi siempre con una sonrisa y cuando hablo con sus padres con la cordialidad propia de quienes comparten objetivos. Me siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos y me hablan de sus vidas, de sus éxitos y sus proyectos.
Y sobre todo me siento privilegiada porque trabajo rodeada de extraordinarios profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar.
Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un euro al contribuyente.
Con todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el fondo me siento como el siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo solo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir derechos con privilegios.
Los recortes en Sanidad y Educación, son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como vosotros. Confundir es un arma de poder para camuflar al verdadero culpable.
Con todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está sometiendo.
Solo pido a la sociedad, respeto.
A los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez. También les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes.
Los culpables de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen privilegios, que lo paguen ellos. Por la dignidad del docente, que es lo que no nos pueden quitar".
...hasta los cojones...
martes, 8 de mayo de 2012
El pedagogo ignorante (tautología pedagógica)
Acabo de leer una entrevista a Jacques Rancière, autor de El maestro ignorante. Cinco lecciones para la emancipación intelectual (1987), donde describe el "método revolucionario" que el pedagogo Joseph Jacotot puso en acción tras la Revolución francesa:
"La historia comenzó cuando Jacotot, un apreciado filósofo y pedagogo en Francia, se instaló en Bélgica por razones políticas durante la Restauración (1814-1830). Allí fue contratado por la Universidad de Lovaina para enseñar francés.
Jacotot, que no sabía una palabra de holandés, distribuyó a sus alumnos una versión bilingüe del Telémaco de Fénelon y los dejó solos con el texto y con su voluntad de aprender. Sorprendentemente, pocos meses después todos eran capaces de hablar y de escribir en francés sin que el maestro les hubiese transmitido absolutamente nada de su propio saber".
Jacotot, que no sabía una palabra de holandés, distribuyó a sus alumnos una versión bilingüe del Telémaco de Fénelon y los dejó solos con el texto y con su voluntad de aprender. Sorprendentemente, pocos meses después todos eran capaces de hablar y de escribir en francés sin que el maestro les hubiese transmitido absolutamente nada de su propio saber".
Esto no hay quién se lo crea...
Dice Rancière sobre ese método:
"suponía un proceso educativo donde no sólo se persigue la igualdad, sino que se parte de ella, estableciendo lazos horizontales entre docentes y estudiantes".
Añado otro extracto que me dejó con la boca abierta:
Dice Rancière sobre ese método:
"suponía un proceso educativo donde no sólo se persigue la igualdad, sino que se parte de ella, estableciendo lazos horizontales entre docentes y estudiantes".
"(el sistema de enseñar explicando) es la verificación de un axioma primario: el axioma de la desigualdad. Explicar algo a un ignorante es, ante todo, explicarle que no comprendería si no se le explicara. Es demostrarle su incapacidad.
La explicación se presenta como el medio para reducir la situación de desigualdad en la que se hallan los que ignoran en relación a los que saben. Explicar es suponer que hay, en el tema que se enseña, una opacidad específica que resiste a los modos de interpretación y de imitación mediante los cuales el niño aprendió a traducir los signos que recibe del mundo y de los seres hablantes que lo rodean. Esa es la desigualdad específica que la razón pedagógica ordinaria pone en escena".
La explicación se presenta como el medio para reducir la situación de desigualdad en la que se hallan los que ignoran en relación a los que saben. Explicar es suponer que hay, en el tema que se enseña, una opacidad específica que resiste a los modos de interpretación y de imitación mediante los cuales el niño aprendió a traducir los signos que recibe del mundo y de los seres hablantes que lo rodean. Esa es la desigualdad específica que la razón pedagógica ordinaria pone en escena".
Seguro que hay muchas cosas que podemos aprender solos, sin más motivación que nuestra voluntad de aprender, pero evidentemente no todo. Y eso de que "explicar algo a quien no lo sabe es demostrarle su incapacidad"... este señor lo que tiene son unas inseguridades y unos complejos enormes.
Y yo lo que me pregunto es: ¿no sería mejor que toda esta gente con estas inseguridades tan enormes y estos complejos tan graves, dedicasen su tiempo a resolverlos, en vez de inventar tonterías pedagógicas?
Y yo lo que me pregunto es: ¿no sería mejor que toda esta gente con estas inseguridades tan enormes y estos complejos tan graves, dedicasen su tiempo a resolverlos, en vez de inventar tonterías pedagógicas?
...hasta los cojones...
miércoles, 18 de abril de 2012
martes, 3 de abril de 2012
Permitir a los alumnos que "sean ellos mismos"

En otro de los capítulos del libro que estoy leyendo estos días, Tantos Tontos Tópicos, en concreto en el titulado Sé tú mismo, dice su autor, el Catedrático de Filosofía Moral y Política Aurelio Arteta (es un párrafo algo largo, pero creo que merece la pena):
"La hueca pedagogía contemporánea pregona que "educar no es fabricar adultos según un modelo, sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo, permitirle realizarse según su genio singular".
Así que, salvo en las materias instrumentales, el educando nada tiene que asimilar: la disciplina dejará paso al juego, la enseñanza de conceptos cederá ante la estúpida respetabilidad de todas las ideas y la lección magistral será sustituida por la libre expresión de los tópicos vigentes.
Pero el caso es que sólo los genes no hacen genios, ni la sociedad engendra por sí sola ciudadanos, ni nadie decubre por instrospección su carácter ya completo, sino que lo va construyendo mediante un cuidadoso análisis del ideal moral y el examen de los ejemplos que tiene a la vista.
A falta de admirar a los excelentes, lo más probable no es que prescindamos de modelos, sino que adoptemos cualquiera de los nada modélicos que a diario se nos imponen".
----------------
Yo por mi parte no desacreditaría de principio la idea que el señor Arteta cita entre comillas al comienzo de este texto - "educar no es fabricar adultos según un modelo, sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo" -, pero considero que su aplicación es tanto más peligrosa precisamente porque tiene un fondo de verdad.
El problema para mí está en que se necesita precisar exhaustivamente a qué se refiere con "aquello que le impide a cada hombre ser él mismo", porque la interpretación de la misma que he visto con más frecuencia -me lo han dicho algunos alumnos en clase, por ejemplo- es la que considera que conocerse a sí mismo es saber cuál es nuestro color preferido, y ser uno mismo es dar carta de autenticidad a cualquier capricho.
La idea de autenticidad me parece importante (ver "autenticidad" y "mala fe" en Sartre y los existencialistas, por ejemplo), pero tiene que ser muy bien perfilada, sino se convierte -como generalmente se ha convertido en manos de los pedagogos- en una auténtica tontería.
...hasta los cojones...
"La hueca pedagogía contemporánea pregona que "educar no es fabricar adultos según un modelo, sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo, permitirle realizarse según su genio singular".
Así que, salvo en las materias instrumentales, el educando nada tiene que asimilar: la disciplina dejará paso al juego, la enseñanza de conceptos cederá ante la estúpida respetabilidad de todas las ideas y la lección magistral será sustituida por la libre expresión de los tópicos vigentes.
Pero el caso es que sólo los genes no hacen genios, ni la sociedad engendra por sí sola ciudadanos, ni nadie decubre por instrospección su carácter ya completo, sino que lo va construyendo mediante un cuidadoso análisis del ideal moral y el examen de los ejemplos que tiene a la vista.
A falta de admirar a los excelentes, lo más probable no es que prescindamos de modelos, sino que adoptemos cualquiera de los nada modélicos que a diario se nos imponen".
----------------
Yo por mi parte no desacreditaría de principio la idea que el señor Arteta cita entre comillas al comienzo de este texto - "educar no es fabricar adultos según un modelo, sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo" -, pero considero que su aplicación es tanto más peligrosa precisamente porque tiene un fondo de verdad.
El problema para mí está en que se necesita precisar exhaustivamente a qué se refiere con "aquello que le impide a cada hombre ser él mismo", porque la interpretación de la misma que he visto con más frecuencia -me lo han dicho algunos alumnos en clase, por ejemplo- es la que considera que conocerse a sí mismo es saber cuál es nuestro color preferido, y ser uno mismo es dar carta de autenticidad a cualquier capricho.
La idea de autenticidad me parece importante (ver "autenticidad" y "mala fe" en Sartre y los existencialistas, por ejemplo), pero tiene que ser muy bien perfilada, sino se convierte -como generalmente se ha convertido en manos de los pedagogos- en una auténtica tontería.
...hasta los cojones...
viernes, 30 de marzo de 2012
"Este país no está para huelgas"
viernes, 23 de marzo de 2012
"Democratizar la escuela"

En otro capítulo del mismo libro (Tantos tontos tópicos, Ariel, 2012), titulado "Vamos a democratizar la familia, la escuela, etc.", el señor Aurelio Arteta escribe:
"En cambio, carece de sentido extender el principio democrático a la familia, al menos mientras los hijos sean menores de edad; y otro tanto se diría, dado su cometido específico, para las instituciones de enseñanza o las de sanidad.
En estos últimos casos, padres e hijos, maestros y discípulos, médicos y pacientes ni están ni deben estar en pie de igualdad en cuanto a las deliberaciones y decisiones familiares, académicas o sanitarias respectivamente.
Una cosa es que en esos ámbitos sea sin duda justa y necesaria alguna participación de sus miembros o de sus usuarios, y otra muy distinta otorgarles a todos ellos iguales derechos y responsabilidades".
...a cuántos pedagogos he oído a lo largo de estos últimos años hablar de poner en un mismo plano de igualdad a los profesores y a los alumnos, por ejemplo con aplicaciones indiscriminadas de los programas de mediación, etc.
...hasta los cojones de los de siempre, los pedabobos...
"En cambio, carece de sentido extender el principio democrático a la familia, al menos mientras los hijos sean menores de edad; y otro tanto se diría, dado su cometido específico, para las instituciones de enseñanza o las de sanidad.
En estos últimos casos, padres e hijos, maestros y discípulos, médicos y pacientes ni están ni deben estar en pie de igualdad en cuanto a las deliberaciones y decisiones familiares, académicas o sanitarias respectivamente.
Una cosa es que en esos ámbitos sea sin duda justa y necesaria alguna participación de sus miembros o de sus usuarios, y otra muy distinta otorgarles a todos ellos iguales derechos y responsabilidades".
...a cuántos pedagogos he oído a lo largo de estos últimos años hablar de poner en un mismo plano de igualdad a los profesores y a los alumnos, por ejemplo con aplicaciones indiscriminadas de los programas de mediación, etc.
...hasta los cojones de los de siempre, los pedabobos...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

